| Los Fabulosos recuerdos de los Cadillacs |
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| sábado, 13 de diciembre de 2008 | |||||||||
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En una noche que estuvo marcada por la nostalgia y los éxitos, Los Fabulosos Cadillacs festejaron su gran regreso a los escenarios. Presentaron temas de su último disco, La Luz del Ritmo, y demostraron que están más vigentes que nunca. Una crónica bien sentida de Rock24horas.
Desde el comienzo se podía sentir entre la gente las ganas que había de rememorar canciones que fueron marcando cada uno de los momentos de sus adolescencias y de las nuestras. Este humilde cronista, de 30 años, ha visto cómo su vida fue mutando constantemente, pero siempre matizada por la presencia de una misma banda de sonido. En un año que estuvo marcado por los retornos, el de Los Fabulosos Cadillacs fue uno de los más esperados, no por su importancia, sino porque se hacía realidad con temas nuevos, y ganas de hacer de esto un regreso prolongado. Para los que pudimos ver sendas presentaciones de la banda en viejos tiempos hay puntos que no podemos dejar de resaltar. Se han convertido en grandes músicos. Vicentino, con una voz consolidada y llegando a registros elevados hace olvidar a aquél rude boy irreverente, que no trabajaba su voz, sino que la explotaba. Flavio, convertido un hombre orquesta ha logrado captar ritmos de distintas partes del planeta y hacer una ensalada mixta, que a algunos le podrá gustar a otros no, pero habla de la libertad musical a la que apuesta. Y el resto de la banda en la misma senda. También hay que destacar que esto no se trata de sólo música. Los Cadillacs, desde su formación, eran tipos que condimentaban sus temas con vestuarios infaltables, viéndose en el espejo de bandas como Madness, Specials, The Selecter o Bad Manners o tantas de las que influenciaron la escena ska de nuestro país. En eso, en el vestuario, sin dudas que son innovadores en estas latitudes. Volviendo al recital. Catarata de hits. Eso aseguraba este regreso, que ya desde el comienzo con Manuel Santillán, el león y Mi novia se cayó en un pozo ciego marcarían la línea que seguiría el show. Una andada de esos temas que se bailan en casamientos, fiestas de 15 y toda reunión familiar y de amigos. Luego de otros clásicos (Estoy harto de verte con otros y El genio del dub) llegó el momento más bizarro. Vuelvo a citarme como fanático de la banda y debo decir que sus coqueteos con la cumbia no me agradan. Salen airosos, pero no me cierran. Aquéllos que venimos de las viejas épocas vemos como un sacrilegio reunir dos estilos tan disímiles, pero se los ve cómodos y no somos quién para condenar gustos. Pablo Lezcano, creador de Damas Gratis y de la cumbia villera en sí, llegaría al escenario y lograría lo que nunca se consiguió: el Monumental saltó al ritmo de una cumbia. Con Padrenuestro, primer corte de La Luz del Ritmo, demostraría lo hondo que calan estos ritmos en los Fabulosos. Con una luna perfecta en el cielo llegaría la intro psicodélica de Siguiendo la Luna. Debo admitir que me corrió un frío por la espalda, por los que no están y la cantaban a mi par y por los tiempos a los que me lleva, sin escalas ni anestesia. Alto punto del recital para los nostálgicos. Luego de Los Condenaditos llegaría un extraño homenaje a Gerardo "Toto" Rotblat, fallecido en marzo pasado. Con Vicentino rompiendo a bastonazos un teclado, Flavio ayudándolo y un extraño personaje vestido con una sábana, parecía que los Cadillacs hacían catarsis con más de 50 mil personas presentes. Sin dudas se siente la ausencia de Toto, y la demuestran en muchos aspectos. En fin, se seguirían sucediendo los éxitos: Demasiada presión, Gitana, Carnaval, Calaveras y diablitos, Gallo rojo, Vasos vacíos, Vos sabés, Matador, Yo no me sentaría en tu mesa, todos esos temas que se metieron en el inconsciente colectivo de una sociedad entera. Con Vicentino al bajo, Flavio a la voz, Astor (hijo de Flavio) en la guitarra y Florian (hijo de Vicentico) a la batería, vendrían el cover clashero de Guns of Brixton y una jugada versión de Let’s Lynch The Landlord, de los Dead Kennedys. El último tema de la noche fue el clásico Yo no me sentaría en tu mesa para despedir a los fanáticos que fueron en masa a un recital para los nostálgicos. Grandes amigos alrededor, grandes artistas arriba del escenario y grandes recuerdos en mi mente hicieron que las lágrimas caigan porque, no les voy a mentir, soy un persona sentimental, a veces demasiado.
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dale loco ponete las pilas
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