| DR. VIDAL: MUSICA PARA LOCOS |
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| domingo, 30 de noviembre de 2008 | |||||
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Un buen número de personas se acercaron hasta Asbury, en el misterioso barrio de Flores, para buscar cura. Al llegar, la banda les ofreció un repertorio crudo y directo como remedio. ¿Habrá funcionado? Aquí, la crónica de Rock24horas.
Todavía retumbaba el sonido de las pérgolas del telón, agitado hacia los costados por un asistente del lugar, cuando la figura estática de Pedro Donnerstag (voz) aguardaba el conteo para dar inicio al show de Dr. Vidal en una fecha compartida con Naranjos. Los movimientos del cantante comenzaron enérgicos, desplegando una propuesta física y teatral además del convite de la cita, con la clásica parábola musical. Los esfuerzos no alcanzaron para que la oferta literaria se complemente con las notas, porque las letras no se llegaron a apreciar en muchos pasajes y quedará pendiente para otra oportunidad, porque son esencialmente claves en el mensaje del grupo. A partir del cuarto tema aparecieron los juegos de luces y en conjunto, se hicieron complementarios a los movimientos oscuros de los integrantes. La formación tenía a los dos guitarristas, Gonzalo Arias y Nahuel Larisgoitia en cada extremo del escenario, mientras Sebastián Santa Cruz, deambulaba con su bajo cerca del preciso baterista Ezequiel Peralta. A mitad del conteo, la lista ofreció interesantes creaciones como “Maravillas” y una poderosa versión de “El témpano”, lo que en principio funcionó como guía para ir descifrando la propuesta de Dr. Vidal: nunca bajar la intensidad y en base a ese punto comunicar sensiblemente letras que tienen bases y tonos crudos o filosos. Por ejemplo, “llorar es un lujo”, sentenciando, un posible “lloremos pero no claudiquemos” con una firme y ajustada producción de fondo para entender la frase por caminos diversos y ambiguos. El recital redondeó una hora de temas y alcanzó para establecer parámetros a los que apunta Dr. Vidal. Su música, es producto de un estilo bien propio y aunque roce influencias como Sumo o Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, transitan otras costumbres y se apoyan mucho en la escena, comunicando en diferentes variantes el fin de su música. Ahí se generó algo heterogéneo y es producto de diez años y un disco debut “El Final de los Inviernos” como campaña. Sin bises, el vertiginoso recital concluyó mientras diluviaba, y la Avenida Rivadavia se convertía en río. Dr. Vidal se apoyaba en su luz, la de la escena, su música y su letra, como receta para los locos y errantes de Flores.
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No se si alguien contesta esto pero h...
dale loco ponete las pilas
antes de ir a la tumba kiero ver a li...
groooosos! son lo +